Chacho, chacho, chacho,... paren la guagua que yo me bajo. Las revoluciones se inician siempre con una pequeña chispa, un suceso que provoca una reacción en cadena que adquiere mayor fuerza que aquella que trata de atajarla.
Sin embargo, antes de que salte la chispa tiene que existir un ambiente de tensión por acumulación de factores que genere un clima de hartazgo que evidencie la necesidad de un cambio. Con la ciudadanía suficientemente caliente, la llegada de la chispa es sólo cuestión de tiempo. Nos encontramos en esta fase, calentando motores y esperando una chispa, la gota que colme el vaso de la paciencia de los españoles, o a este paso, de casi todos los europeos.
Pues bien, desde el último post hasta hoy les resumo cómo en sólo tres semanas se ha complicado aún más la situación, (situación ya de por sí asfixiante con millones de personas sufriendo las consecuencias de la crisis, un nivel de desempleo insostenible y la pobreza y la miseria en cifras impensables hace apenas tres años):



