Primero que nada, advierto que este escenario debe ser consumido con moderación. Si luego los para la policia y les quita tres puntos del carnet, a mí no me digan nada.
El caso es que escribir sobre Canarias me cuesta más que hacerlo sobre sitios lejanos, y es que la proximidad impone mucho. Si uno es optimista, saltarán unos cuantos a tumbarte la sonrisa, y si es pesimista, pues no pasará nada porque estamos acostumbrados. Así que me voy a arriesgar y voy a optar por ponerles una sonrisa a ver si aún les quedan músculos de esos en la cara o ya se les atrofiaron.
Canarias va a salir adelante antes y mejor de lo que pensamos. La crisis nos ha enseñado muchas cosas, pero una de las más importantes es que el turismo, tan denostado y demonizado, nos está dando un balón de oxígeno sin el cual nos habríamos asfixiado hace rato. Es cierto que en gran parte se debe a una situación coyuntural internacional: nuestros competidores las están pasando canutas, pero no es menos cierto que estábamos preparados para reaccionar y lo estamos haciendo.