Esta vez no voy a escribir de economía, o al menos no de forma directa ni tan densa como en otras entradas. Voy a contarles una idea sencilla que podría cambiar nuestro entorno de forma barata y participativa. Se tratar de crear un escenario potencialmente realizable entre todos, pero que necesito que se difunda para poder ponerse en práctica. Si te parece interesante, por favor, difúndelo.
Aunque de entrada puede sonar macabro, se trata de cambiar un poco nuestro actual ritual mortuorio/funerario, a saber: cada vez que muere algún conocido, solemos mandar flores, coronas, centros que rodean tristemente al difunto mientras ambos se marchitan.
Supongo que hoy en día mandamos flores en recuerdo del difunto y hay quien puede pensar que cuantas más flores recibe un cadáver más querido era por su entorno. No necesariamente, más bien habría que preguntarse cuántas flores recibió en vida.