viernes, 26 de agosto de 2016

El derecho y la obligación de ser más humanos


Primer día en el campo de Eleonas, con mi amiga Miriam que nos
acogió en su casa durante esta experiencia como voluntarias.
GRACIAS Miriam de todo corazón.
Después de tres años sin escribir en este blog, he prometido volver a retomarlo para contar en primera persona la experiencia de trabajar este verano como voluntaria con mi hija de 19 años en el campo de refugiados de Eleonas, en Atenas. 
Les agradecería mucho que lo lean con atención y que lo compartan con todos sus conocidos. Sé que es largo (media horita más o menos), pero he intentado hacerlo lo más ameno e instructivo posible. Pónganse cómodos y dedíquenle un ratito de este fin de semana a uno de los problemas más graves de nuestro tiempo. Seguro que será positivo para todos.

Desde mi punto de vista, el primer problema de los refugiados y de la población europea es el desconocimiento que hay en todo el mundo acerca de lo que está sucediendo. Bien sea por intereses políticos o económicos, la información que se está dando acerca de los refugiados es manifiestamente insuficiente o está tergiversada de manera interesada. Por este motivo considero que debemos hacer un esfuerzo colectivo para dar a conocer mejor lo que está sucediendo y desarrollar fórmulas alternativas a las que está ofreciendo la comunidad internacional. Nosotros como individuos no podemos resolver el problema de origen, pero sí podemos y tenemos la obligación de velar por el cumplimiento de los Derechos Humanos que a fin de cuentas también son los nuestros.


Qué está pasando

Para empezar, estamos hablando de la mayor crisis humanitaria que hemos vivido desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la presencia en los medios de este drama humanitario no está ocupando ni un 1% de la que le correspondería a una crisis de esta envergadura. ¿Por qué? Tengo mi propia opinión al respecto, pero creo que cada cual debe llegar por sí mismo a la explicación de la negación de este desastre mediante la deliberada ocultación de datos en los grandes medios.

A modo de resumen sobre los antecedentes recientes, la chispa que ha hecho explotar el éxodo masivo de civiles desde zonas en conflicto hasta Europa ha sido la guerra civil en Siria. Sin embargo no es el único país emisor de refugiados, tan solo es el último por el momento. De hecho, los campos de refugiados de Grecia están llenos de afganos, iraquíes, iraníes, eritreos, paquistaníes,... y así hasta 30 nacionalidades más. Curiosamente, muchos de ellos habían residido previamente en los campos de refugiados de Siria pues, siendo éste uno de los países más estables de la zona hasta 2011, se había comportado de manera generosa durante décadas con los civiles que huían de las zonas en conflicto llegando a acoger a más de dos millones de personas. Siria acogía principalmente a refugiados procedentes de Palestina (más de medio millón de palestinos vivía en los campos de Siria hasta que estalló la guerra y ahora no los aceptan en ningún país), de Iraq (más de un millón y medio de iraquíes vivían como refugiados en Siria tras la intervención en Irak del Sr. Bush y sus aliados), así como miles de personas de distintas nacionalidades de su entorno a las que se había aplicado el estatuto del refugiado de la Convención de Ginebra. Es más, Siria había acogido en su día a miles de refugiados europeos en la SGM (al igual que Egipto y Palestina). Quizás por esto muchos Sirios no entiendan que su generosidad como país de acogida sea respondida con el rechazo internacional actual. 

Fuente: UNHCR-ACNUR (OJO, el gráfico es de 2015)
Si a esto le sumamos que el éxodo de sirios alcanza ya casi los cinco millones de personas (sin contar los desplazados que superan los diez millones, en un país de veintitrés millones de habitantes), y que los campos de Jordania (con más de 630.000 sirios en un país de 6,5 millones de habitantes, una situación que está poniendo gravemente en peligro la estabilidad en este país) y Líbano (con más de un millón de sirios sobre una población de 4,4 millones de habitantes y sin medios para hacer frente a esta catástrofe) ya no dan más de sí, y que Turquía está desbordada con más de dos millones de sirios (y en aumento), junto con miles de personas de otras nacionalidades que también huyen de zonas en grave conflicto, no hay que ser muy listo para entender que este problema no ha hecho más que empezar. Es más, de no aliviar la presión migratoria en estos países de acogida con prontitud, el caos social estallará en cualquier momento y el volumen de refugiados hacia Europa se va multiplicar exponencialmente.
Aunque este gráfico sea de 2015, nos sirve para hacernos una idea de lo que está pasando y lo que está por venir, pues la zona lejos de estabilizarse se está complicando cada día más:
Fuente: UNHCR-ACNUR (datos de 2015, con el conflicto de Yemen en sus inicios)
Mientras siga la guerra y la inestabilidad en Oriente Medio, el éxodo continuará aumentando día tras día y tenemos que ser conscientes de que que no hay forma alguna de frenarlo sin incumplir gravemente los derechos humanos. De hecho, el incumplimiento actual es tan exagerado que puede decirse que son papel mojado, les recomiendo leerlos antes de que desaparezcan del todo: Convención de Ginebra sobre Estatuto de los Refugiados. Bien, pues ya nos hemos cargado lo único que parecíamos haber entendido tras la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, si ya no valen, si ya no se cumplen, luego no pidamos que se nos apliquen cuando nos convenga, y lamentablemente estoy segura de que nos van a hacer falta en no mucho tiempo (pero eso es otra historia para este blog).

Por si fuera poco y sin entrar en pormenores, paralelamente desde hace 17 meses (sí, 17) se está librando otra guerra en Yemen (el país más pobre de Oriente Medio) en la que Arabia Saudí está desplegando todo su poderío militar (generosamente adquirido a empresas occidentales) y de la que parece que no se ha enterado casi nadie. No solo es que se esté violando la Convención de Ginebra, sino todos los acuerdos internacionales contra el uso de cierto tipo de armas, como las bombas de racimo. Además han cortado los accesos a la ayuda humanitaria destrozando puertos, aeropuertos, carreteras y puentes, así como hospitales, provocando una hambruna forzosa a más de 14 millones de personas, algo que por desgracia parece tener la intención de convertirse en un genocidio masivo. De momento ya van por más de 3,5 millones de desplazados y este conflicto tampoco tiene pinta de acabar pronto. Ya para recochinearnos un poco, adivinen a quién ha puesto la ONU a presidir el panel de expertos del Consejo de los Derechos Humanos... A Arabia Saudí. Díganme que no es para llorar. (Para el que quiera más información sobre la guerra en Yemen, éste artículo tiene un buen resumen).

En definitiva y para no extenderme más en los antecedentes, todo Oriente Medio está colapsando bien por el terrorismo, bien por las guerras, o bien por los enormes flujos migratorios que originan estos conflictos en los países vecinos. La intervención armamentista extranjera solo provoca más bajas civiles y más huidas desesperadas. A todo ello se suma que el norte de Africa, aún mareado por los efectos secundarios de la primavera árabe y desbordado más allá de su capacidad, sea incapaz de dar más asilo y si lo hace es en condiciones infrahumanas y con pleno conocimiento de la comunidad internacional. Véase como ejemplo el caso de Turquía, dispuesto a hacer de barrera a la inmigración en Europa a cambio de dinero y sin que a la UE parezca preocuparle en absoluto el cumplimiento del derecho internacional y las pésimas condiciones en las que se encuentran los más de dos millones de refugiados que ya viven en aquel país. También merece la pena que vean la situación en Líbano para que comprendan qué mueve a alguien a intentar cruzar el mar con su familia en una balsa de plástico para llegar a Italia.

Con esta introducción solo he intentado ponerlos en situación porque una cosa que me ha sorprendido mucho es el desconocimiento de la mayoría de la gente con la que he hablado en los últimos meses sobre la situación en Oriente Medio. No pretendo hacer un análisis de las causas, (es como preguntarse en medio de un incendio qué causo el fuego en vez de dedicarse a salvar a las víctimas), solo les comento muy por encima lo difícil que se está poniendo la zona haciendo imposible el retorno de los millones de refugiados civiles a los que se siguen sumando miles de personas que huyen cada día de sus casas. El fuego sigue vivo y creciendo y no podemos seguir mirando para otro lado.



Grecia, colapsada
Imagen en un edificio de Atenas de camino hacia el campo.
Respecto a Grecia, el país más azotado por la crisis en Europa, el más pobre, es el que ha recibido la mayor avalancha desde 2015: más de un millón de personas han arribado a sus costas, en especial a sus pequeñas islas. De ellas, quedan más de 50.000 personas en el limbo de la burocracia europea, a la espera de una respuesta. Esta gente vive en condiciones inhumanas, la mayoría duerme en tiendas de campaña desde hace meses y Grecia apenas cuenta con campos bien establecidos como en el que estuve yo. Se han habilitado las infraestructuras de los ruinosos Juegos Olímpicos de Atenas para acomodar las tiendas de miles de refugiados y en esos campos los servicios humanitarios son mínimos, al igual que ocurre en el antiguo aeropuerto de Atenas, ahora convertido en campo de refugiados. La situación es peor, si cabe, en el norte y en algunas islas. La población griega ha hecho un esfuerzo excepcional, pero al mismo tiempo están sufriendo los efectos de la crisis y su solidaridad no puede ser eterna. Se percibe un aumento de la tensión social agitada por la extrema derecha, con el resultado de que hace apenas dos días quemaron uno de los "squads" del centro de Atenas donde vivían varios refugiados. Los squads son espacios ocupados (con la ayuda de colectivos de griegos) en los que se alojan muchos refugiados que no tienen cabida en los campos. Se abastecen de donaciones y comparten las instalaciones apoyados por equipos de voluntarios locales y extranjeros. El ejemplo más conocido es el hotel City Plaza, del que pueden leer este artículo tan interesante de eldiario.es que incluye entrevistas a varios refugiados y a los activistas que lo han hecho posible. La solidaridad que hemos vivido en Grecia con otros voluntarios nos ha enseñado lo mejor de los seres humanos y me ha dado optimismo para pensar que con gente así, que está dispuesta a ayudar a otros por responsabilidad moral y social, aun tenemos una oportunidad para mejorar este mundo.

Ahora bien, reconozcamos que buena parte del bloqueo y rechazo hacia los refugiados en Europa surge del pánico, de la paranoia y del miedo que nos han metido hasta en el tuétano con los ataques terroristas que ha sufrido Europa recientemente. Quizás en las noticias no hayan destacado lo suficiente que casi todos los atacantes habían nacido en territorio europeo. Tampoco que alguno de los policías que perdió su vida por salvar a los civiles en París en uno de estos ataques también era musulmán. Sí, nos están volviendo islamófobos y buena parte de la sociedad está mordiendo el anzuelo por pura ignorancia. ¡Claro que el EI se va a apropiar de cualquier atentado que cometa cualquier musulmán desequilibrado aunque no haya salido de Francia en su vida!. Locos hay en todas partes, y si sumas una crisis económica, un desapego socio cultural y un lavado de cerebro adecuado, ya tienes un tonto utilizable... pero ojo, que esto va en todas las direcciones, ¿o es que no se están dando cuenta de la creciente xenofobia e islamofobia a nuestro alrededor y el lavado de cerebro a través de algunos medios generando nuestros propios tontos útiles contra los refugiados?.
Por último están los que defienden que ante la crisis económica que vive Europa hay que priorizar la atención de los nacionales... a todos ellos les recomiendo que lean un poco de derecho internacional antes de hablar, no vale firmar convenios internacionales para lo que nos conviene e ignorar nuestras obligaciones cuando apetezca. Además nuestra crisis no se ha resuelto en más de ocho años y no se va a resolver porque no hay verdadero interés en hacerlo, no se ha hecho nada por los que sufren en todo este tiempo, no esperen que lo vayan a hacer ahora. Hablamos de situaciones de vida o muerte, de refugio al que huye de una guerra. Si alguien es capaz de obviar esto debería pasar unos días en un campo de refugiados, es tremendamente instructivo.

El perfil de un refugiado (muy importante)

Este es otro tema que me parece alarmantemente desconocido. La inmensa mayoría de los refugiados son familias que están intentando ponerse a salvo de la guerra, de las bombas, del terror... (a veces vienen en grupo y otras viene el padre primero para conseguir traer al resto o al revés, manda a sus hijos y él se queda en Siria cuidando su casa/bienes). No han venido a Europa a buscar riqueza, solo buscan paz y vivir con dignidad, sacar adelante a sus hijos con sus propios medios... vamos, precisamente lo que dicen los Derechos Humanos, ni más ni menos. 
Para que quede aún más claro, el 50% de los refugiados solicitantes de asilo son niños menores de 18 años según Naciones Unidas, de los que el 80% tiene menos de 11 años. Es decir, todo el daño y horror de la guerra, más el rechazo a ser acogidos, más las condiciones infrahumanas en las que están viviendo, a quienes está afectando principalmente es a niños y niñas que ya de por sí están traumatizados... Se están pisoteando los Derechos de la Infancia ante nuestras narices, en nuestra querida Europa, con más de 10.000 menores refugiados "desaparecidos" en el continente, mientras se producen violaciones a menores y mujeres en algunos campos y las mafias de trata de personas campan a sus anchas. Niños sin escolarizar, padres sin esperanza,... ¿qué tipo de adultos serán el día de mañana? los que habremos creado nosotros mismos.

Fuente: Mercy Corps

Un error frecuente (y a veces intencionado) es que mucha gente confunde "refugiado" con "migrante económico". La diferencia principal es que los primeros huyen porque su país de origen no puede garantizarles su seguridad o incluso por estar perseguidos por el estado, mientras los segundos abandonan su país de manera voluntaria en busca de oportunidades económicas. 

Este matiz se hace palpable con el hecho de que prácticamente todos los refugiados desean volver cuanto antes a reconstruir su país, a recuperar lo poco que les queda, pero necesitan que antes llegue la paz. Muchos comentan que vivir en las circunstancias actuales en los campos de refugiados por tiempo indefinido y dependiendo de la limosna europea es peor que haber seguido en su país, allí por lo menos no habían perdido la dignidad. Sin embargo el temor a un bombardeo en cualquier momento y los ataques terroristas les han hecho huir para salvar sus vidas, o más bien las de sus hijos, porque esa es otra constante: si no fuera por mis hijos, seguiría en mi país

El hecho de que estén llegando a Europa masivamente desde el año pasado es por el incremento de los conflictos y la saturación de los países cercanos de acogida, siendo Europa el lugar más próximo para encontrar la paz y teniendo como referencia a Suecia y Alemania por su imagen externa de desarrollo, prosperidad y estabilidad. El volumen de peticiones de asilo en Europa aumentó un 100% entre 2014 y 2015, alcanzando las 1.200.000 solicitudes, que la parálisis administrativa europea ha sido incapaz de tramitar con la celeridad necesaria convirtiendo en residencia permanente los campos improvisados en Grecia e Italia. De hecho hace falta una legión de abogados e intérpretes para gestionar esto y apenas se han puesto medios por parte de las autoridades europeas. La posición de España en todo esto es bastante lamentable, pues siendo uno de los países con menos solicitudes de asilo de Europa (lo que no habla muy bien de nuestra imagen externa), además resolvió negativamente el 70% de ellas y no concedió ninguna por concepto de ayuda humanitaria. Quizás por eso la gran mayoría de los voluntarios que estábamos en los campos griegos éramos españoles. Muchos queríamos demostrar personalmente que los españoles no somos así, que hay mucha gente solidaria y que nuestra política exterior con las víctimas de guerra no representa lo que sentimos como pueblo (como ya ocurrió cuando Aznar apoyó a Bush en la guerra de Irak).

Entre los refugiados de los campos hay profesionales, empresarios, profesores, artistas, y también gente humilde y sin estudios (pero son la minoría). Quizás el mayor problema sea la comunicación, pues una buena parte habla farsi (iraníes y afganos) y los sirios hablan árabe (aunque con matices de diferentes dialectos entre sí). A eso hay que sumar el resto de países de origen y añadir que todos ellos están realizando los trámites de asilo en Grecia, en griego, (con la complicación añadida de su propio alfabeto) y que los voluntarios de toda Europa nos comunicábamos en inglés y de vez en cuando en nuestro propio idioma. Aquello era Babel. 
En este punto quisiera destacar la labor de la ONG griega METAdrasi, que ponía a disposición de los residentes del campo y de los voluntarios traductores en árabe, farsi, griego e inglés. Esta ONG desarrolla otras muchas acciones con los refugiados y con la población griega, pero sin duda esta labor es fundamental y están cubriendo un servicio elemental para los refugiados.
Como detalle curioso y al haber tantos niños, me llamaba la atención el papel de los pequeños haciendo de intérpretes de sus padres. Bien por lo que habían aprendido en sus colegios antes de huir o por lo que les enseñan los voluntarios en los campos, eran ellos quienes hacían de traductores de sus padres en la mayoría de las ocasiones, chapurreando en inglés como podían para poder entendernos con ellos. 

La vida en un campo de refugiados

Vista del campo II de Eleonas
En nuestro caso tuvimos la oportunidad de trabajar durante la primera quincena de agosto en uno de los mejores campos de Grecia, Eleonas. Se trata de un campo ubicado en medio de una zona industrial semidesértica donde se han instalado tres campos colindantes, dos con libre movilidad y otro bajo control militar. El total de habitantes es de unos 2.500 (unos 1.000 en la parte militar a la que no teníamos acceso y en la que habían realojado a buena parte de los refugiados que estaban en el puerto del Pireo) con refugiados de más de 20 nacionalidades, destacando sobre todo sirios, afganos, iraquíes e iraníes.
Las instalaciones son a base de contenedores divididos en dos estancias con un aseo en la parte central. En ellos conviven entre 6 y 12 personas, aunque la capacidad máxima es de cuatro literas (ocho camas, muchas sin colchón, solo con una tabla). Tienen acceso a agua potable y algunos habitáculos tenían aire acondicionado. Está prohibido cocinar en los contenedores, pero se permitía que los refugiados te invitaran a tomar te o café en el interior para poder hablar un rato y ese era su principal desahogo (otros no te invitaban porque les daba vergüenza que vieras sus condiciones actuales de vida). 
El campo está ordenado y bastante limpio, si bien la falta de sombra en el verano ateniense, con días a 40 grados, hacía de aquello un desierto.
También había una zona infantil con dos columpios, un tobogán y un balancín (todo a pleno sol). Los voluntarios organizában turnos de vigilancia para evitar peleas entre los niños y gracias al trabajo del grupo de jóvenes españoles del Comité 1-20 de Madrid se arreglaron los más estropeados, además de mejorar considerablemente otras instalaciones del campo de uso comunitario. Un gran equipo de jóvenes españoles de poco más de 19-23 años que destacaron por hacerse cargo de las tareas más duras y difíciles desde su llegada.
Como zonas comunes había dos carpas de plástico que tenían la capacidad de convertirse en "súper saunas" cada tarde mientras desarrollábamos actividades dentro con niños o con mujeres.

Lo que caracteriza la vida en un campo como éste es la rutina, alimentada con la espera interminable de una respuesta a las solicitudes de asilo en otros países (nadie quiere quedarse en Grecia) y la tristeza por todo lo que han perdido y por las noticias que les llegan sobre las bombas y atentados que siguen matando a sus familiares y amigos en su país. La rutina se refleja hasta en la comida: macarrones a mediodía, arroz blanco de noche, o a la inversa. Así un día tras otro salvo alguna legumbre insípida ocasionalmente, y una vez a la semana una especie de albóndigas que se agotaban antes de cubrir las necesidades del campo. Lo más complicado era ver a los padres suplicarte por un zumo para sus hijos, mirarlos a los ojos y no poder dárselo, te rompe el alma. El suministro de zumos es escaso y no alcanza a todos por lo que hay que racionarlos, al igual que la leche. Nos daban 30 litros de leche al día para distribuir entre 1.500 personas... como lo leen. La leche se acumulaba para hacer una única entrega semanal de medio litro a las familias con niños. (Y Europa tirando leche para mantener los precios...)

Los móviles son fundamentales para ellos: les permiten mantener contacto de vez en cuando con sus familiares, pero sirven sobre todo para guardar recuerdos, pues en ellos están almacenadas sus fotos de toda una vida. Eso es lo único que han podido conservar y no dudan en enseñarte cómo eran sus vidas antes, muy similares a las nuestras por cierto (casas, coches, fiestas de cumpleaños, gente feliz celebrando reuniones familiares, amigos, comidas... y de repente aparece una foto reciente, poniendo un chaleco a tu hija antes de cruzar el mar, la última foto por si acaso no se salvaban. Así de duro). Hay miles de anécdotas y experiencias que es difícil resumir en este blog. La vida de la niña siria Razan y sus nueve hermanos, solos con su madre intentando llegar a Austria y que de mayor quiere ser pediatra. La vida de Amir, empresario iraní que habla inglés, castellano, farsi..., que ha viajado por medio mundo y que está intentando traer al resto de su familia a Europa y lleva meses conviviendo con ocho hombres desconocidos en un contenedor y no sabe cuándo acabará este calvario burocrático. La vida de la niña Mariam y su agradecida familia por lo poco que pudimos hacer por cambiar un poco sus vidas. La de Amir José y su madre, uno de los mejores intérpretes infantiles y un chaval estupendo... y así cientos de casos, de sueños y de ilusiones esperando en contenedores por una respuesta administrativa...     

Los niños menores de 11 años lo llevan de otra manera: sin escolarizar desde hace años y sin haber conocido nada mejor durante su corta vida, su rutina es jugar con los voluntarios a quienes se acercan en busca de atención y cariño. Son niños juguetones, buenos, de una fuerza física impresionante, serviciales, espabilados... y aunque siempre hay algún trastillo, casi todos eran de una ternura enorme desde que te acercabas un poco. Los de más edad, de 12 en adelante, apenas salen de los contenedores, como los adultos. Esperan a que caiga el sol para salir a tomar aire fresco y jugar un poco, pero da mucha pena verles perder sus principales años de aprendizaje y diversión encerrados allí dentro.

Los adultos son los que peor lo pasan. La rutina y el no tener ocupación deja demasiado tiempo libre para pensar, y eso no es nada bueno en sus circunstancias y con sus recuerdos recientes. A mí personalmente me preocupaba más la situación de los adultos porque de ellos depende el bienestar de los niños. Los hombres parecían particularmente deprimidos, tristes, frustrados. 
La religión no tiene peso relevante en el campo, pero sí su cultura: echan de menos su comida, sus especias, su música.... Mucha gente pretende que una vez en tierra europea los refugiados adopten sobre las marcha nuestras costumbres, pero nadie entiende que habiéndolo perdido todo, su cultura es lo único que les queda. Sé que se irán adaptando a la vida en Europa desde que empiecen a integrarse en la vida normal, pero seamos pacientes, no va a ser fácil un cambio tan brusco de costumbres (como no lo es para muchos españoles renunciar al luto cerrado, a la mantilla, o a los toros en pleno siglo XXI). Dentro mantienen sus ropas, pero cuando salen del campo suelen cambiarse ligeramente de estilo y de colores. Lo que está claro es que mientras más tiempo los tengan aislados en campos, más les costará integrarse, y otro error grave sería crear guetos para refugiados (como hizo Francia en el extra radio de París con los argelinos). Integrarse es convivir.

Una tarde, uno de los hombres se intentó suicidar cortándose las venas. Ese fue uno de los momentos más duros y difíciles, porque me costaba entender cómo después del esfuerzo que había hecho para llegar hasta allí la desesperación y la frustración pudieron con él. En este caso el papel de los voluntarios de nuestro grupo también fue importante: primero con la atención que pudo prestar nuestra compañera Vale, joven médico italiana que estuvo allí con su novio Giacomo (una pareja tan entrañable como ejemplar, gente buena de verdad, de pies a cabeza), y segundo, otros voluntarios formando un círculo alrededor para evitar el tumulto y la presencia de niños en la zona hasta que llegó la ambulancia 45 minutos después. No paré de darle vueltas a la cabeza y a partir de ahí me obsesioné en cómo ayudarles a ocupar el tiempo, a distraer la mente un poco, a ocuparlos en algo útil.

Qué hicimos nosotras
Además de colaborar en Proyecto Elea del que hablaré más adelante, mi objetivo personal era identificar las principales necesidades del campo más allá de nuestro papel como voluntarias. En este sentido lo primero que hice fue establecer contacto con las ONG médicas que operaban en el campo y les aporté un cargamento de medicinas que traje de España gracias a la impresionante ayuda de nuestra amiga Chely y de sus amigos de un centro de acogida de Las Palmas. A su vez recibí sus solicitudes de abastecimiento, pues necesitaban medicinas que no les estaban llegando por los cauces formales, en especial antibióticos. También vivimos una epidemia de varicela, lo que en un campo lleno de embarazadas es un problema grave y sin solución: no había como separar a los enfermos y de hecho los médicos me comentaron que en esa misma semana ya habían perdido un bebé. Gracias al apoyo de la Tertulia Doramas a la pertenezco pude hacer una compra de medicamentos según las necesidades indicadas por los médicos del campo y dejé encargado otro pedido para entregar en estos días.
Dado el importante número de bebés recién nacidos, otra de las cosas que hacían falta era leche maternizada que adquirí gracias a las donaciones de mis amigas Juana Rosa, Juani y Lucy, (SOS Refugiados tiene abierta una cuenta para comprar leche y enviar ayuda a Grecia con total garantía. Admirable y destacable el papel de Patricia Colón en la gestión del almacén de Elliniko al que ha enviado más de 40 contenedores desde España.)
Otro de los artículos mejor recibidos y más valorados fueron los preservativos. De hecho, supongo que la situación es similar en todos los campos del mundo por lo que animo a las empresas de preservativos como Durex a tomar un papel protagonista evitando embarazos no deseados mediante la distribución gratuita de profilácticos (por favor, si alguien lee este post y tiene contactos en alguna de estas empresas que haga llegar el mensaje, es en serio y es muy necesario.). El sistema de reparto se realiza en la propia consulta médica. Se ponía una caja cerca de la puerta y casi todas las mujeres cogían algunos a la salida: se agotaban en pocos días. 
También llevamos desde España ropa, juegos de mesa, y material de costura que fue un éxito total (sugerencia de mi madre). Mi hermana Pilar y mi hermano Daniel me ayudaron generosamente y con ese dinero adquirimos muchas cosas para el campo: ropa, cholas para los refugiados (chanclas), material de oficina, gastos de logística (taxis para llevar material al campo, exceso de equipaje a la ida...) ¡Gracias a toda mi familia!
Por otro lado, a través de redes sociales y de Facebook en especial, mis amigas se movilizaron con rapidez y empezaron a organizar envíos de las cosas que les iba comentando. Destaco en particular a Paula Schlueter y Petra Wonisch que reaccionaron sobre la marcha, pero son muchas personas más las que están colaborando y a las que agradezco desde aquí su implicación.
Caseta del Proyecto Elea donde llegamos a trabajar más de 30 voluntarios simultáneamente, la
mayoría españoles. El horario era de 14:15 a 22:30, empezando con una reunión de asignación
 de las tareas del día con todos sentados en los palets que se ven a la entrada.
A la izquierda se alcanza a ver una de las ventanas en las que despachábamos  la comida
En cuanto a nuestro papel como voluntarias de Elea Project, colaboramos en varias actividades cotidianas como servir la comida, atender el reparto de ropa, limpiar, atender las manualidades de niños y otras actividades, vigilar la zona de juegos,... lo que estaba bien para conocer y entender las distintas actividades del campo y su gestión. En base a lo aprendido y por iniciativa propia pusimos en marcha tres pequeños proyectos:
- Teniendo en cuenta que había una amplia gama de actividades ofrecidas por los voluntarios (cada cual compartía lo que sabía hacer, bien fuese jugar al baloncesto, hacer manualidades o dar clases de yoga), consideré que era necesaria la creación de un horario de gran tamaño para colocar en el exterior anunciando a los refugiados las actividades programadas cada día de la semana por horas y traducido a inglés, farsi y árabe. De esa manera pretendía que pudieran adquirir nuevas rutinas que los despejaran un poco. Las actividades eran monitorizadas por los voluntarios y ayudaban a mejorar considerablemente el ambiente en el campo y por eso debíamos potenciarlas. Sin embargo, en septiembre casi no quedarían voluntarios en el proyecto, por lo que sugerí ir delegando la monitorización de algunas de ellas en los propios refugiados para asegurar su continuidad y para implicarlos en el proyecto de mejorar sus propias condiciones de vida. Lamentablemente no pude ver el horario en uso antes de marcharme, pero parece que ya está a la vista cerca de nuestra caseta de voluntariado.
Una tarde en el taller de costura. Junto con Irene compramos unas alfombras para
que pudieran sentarse en el suelo, pues ante la falta de medios para lavar la ropa
eran reticentes a sentarse sobre las piedras, aparte de lo incómodo que era.
Mi amiga Oliva nos mandó dinero con el que compramos unos taburetes de plástico
que fueron muy apreciados, tanto que les pasó como al cuento de los 10 negritos y fueron
desapareciendo de uno en uno...
- El segundo proyecto fue la organización de un taller de costura (punto y crochet) orientado hacia las mujeres con la finalidad de crearles un punto de encuentro diario por la tarde en el que se pudieran conocer mejor entre ellas y enseñar a otras mujeres, niñas y niños (teníamos dos niños encantadores aprendiendo con nosotras). La costura me parecía una forma de mantenerlas ocupadas, haciendo algo útil y mejorando la convivencia entre las familias del campo. 
Irene, con algunos de los regalos de agradecimiento
del taller de punto. Las cometas fueron idea suya y
a los niños les encantaba hacerlas.
Esto lo pudimos poner en marcha con el apoyo de Bea y de Irene, dos maravillosas voluntarias españolas, profesoras universitarias, que nos ayudaron a comprar lanas y material, pero lo que más apreciamos es que estuvieron a nuestro lado, codo con codo, hasta que arrancó y se consolidó. Nuestros mejores recuerdos son a su lado. El proyecto recibió una gran acogida por parte de las mujeres y entre ellas conocimos a Sumaia, una costurera profesional Siria que tejía a la velocidad de la luz. Finalmente ella fue la elegida para quedarse a cargo de la continuidad del proyecto y sigo manteniendo contacto por whatsapp en árabe (aunque no me puedo fiar mucho del traductor de Google pues cualquier parecido con lo que quiero decir es pura coincidencia...) Las que ya sabían tejer se encargaban de enseñar al menos a dos niñas o mujeres. Lo que preferían era el ganchillo, con agujas de 1-1,5 o 2 como máximo. Les encantaba la lana color blanco o rojo. Mi compromiso (y el de mi madre, que fue la que me dio la idea incluso antes de ir a Grecia) es seguir enviando lanas por correo, pero si existiera alguna asociación, club de hacer punto, tienda de lanas... que quisiera colaborar en este proyecto, creo que podría convertirse en algo mucho mayor y generar un sistema en el que puedan autoabastecerse comprando sus propias lanas. A continuación algunos ejemplos de lo que hicieron en estos días, pero fueron muchas más cosas.



Mi hija Cristina con con un adorno para el pelo
que le hizo Sumaia el último día en unos minutos.
El collar que me hizo Sumaia
tomando como modelo una de las
revistas que llevamos
















- El tercer proyecto que iniciamos estaba orientado a tratar de mejorar el ambiente entre los hombres. Para ello pensamos en facilitarles juegos de mesa, en especial backgamon, ajedrez y cartas, para que se entretuvieran con pequeños torneos. En este caso contamos de nuevo con el apoyo de Irene con quien compramos varios juegos. Ante la imposibilidad de gestionar un sistema de préstamo en Project Elea, se los dejamos a una familia de refugiados para los gestionaran ellos directamente ofreciéndolos a la gente que notaran más deprimida o aburrida. Ellos mejor que nadie conocen el estado de ánimo de sus vecinos y me pareció la forma más eficaz de hacerlo. 
Ya de vuelta, mi última aportación es la redacción de este post, es mi manera de ayudar a difundir un testimonio en primera persona de lo que está sucediendo. De aquí en adelante seguiremos enviando lo que podamos a través de la Red SOS Refugiados o por correo postal.

Qué hicieron otros voluntarios
Quince días puede que no den para mucho, pero lo que vimos allí fue simplemente extraordinario. El ánimo y fuerza de los jóvenes voluntarios suponía un avance diario en la mejora de la vida en el campo. No les he contado aún que mi primera sorpresa fue que yo era la mayor de los voluntarios, doblando en edad a la mayoría de ellos. Me quedé gratamente sorprendida por el carácter de nuestra juventud y en especial quiero destacar el orgullo enorme que sentí de los jóvenes españoles, no tanto por el número (éramos mayoría aplastante) sino por su predisposición, afabilidad, educación y solidaridad. Muchos llegaron con sus ahorros de un año, durmiendo en donde podían y trabajando como fieras día tras día con una enorme sonrisa. Por eso merece la pena destacar y agradecer el esfuerzo de algunas de las personas con las que estuvimos allí y con las que tuvimos más contacto. Hay muchos más ejemplos y espero no ofender a nadie por no mencionarlo, pues todos merecen un espacio aquí pero viendo la longitud del post, esto ya parece un libro.
El taller de fabricación de cunas/hamacas.
- Las heroínas cántabras: mis chicas favoritas, profesoras de instituto, corazones de oro, Susi, Carol, Sandra y Ainhoa. No saben la suerte que tenemos de que sean personas así las que estén formando a nuestros hijos. Bueno, pues ellas se le midieron a todo y tuvieron iniciativas muy interesantes que merecen ser contadas. La primera fue la de poner en marcha un taller para hacer una especie de cunas/hamacas para bebés. La historia empezó cuando vieron cómo uno de los refugiados construía una hamaca colgante para su bebé con el fin de evitar aplastarlo en las literas... con los cientos de bebés que había en el campo era una gran solución para un problema común a muchas familias, así que consiguieron herramientas, telas y madera (de los palets) para montar un taller y enseñar a otros padres a fabricar sus propias cunas. Lástima que no tenga una foto de ejemplo para enseñar, pero creo que fue una idea simplemente genial. Ocupación + utilidad, las dos cosas más importantes de cualquier actividad en un campo. Su "mercado objetivo" lo encontraron justamente entre las mujeres de nuestro taller de costura, a las que les enseñaron un ejemplo y todas querían una, así que les pidieron a sus maridos que fueran. Morir de éxito se llama el quedarse sin clavos para seguir fabricando cunas... 
Noche de estreno, no hacía falta alfombra roja.
La segunda iniciativa fue la generosa donación de un proyector de cine con el dinero que habían reunido antes de venir. Gracias a ellas ahora niños y adultos pueden disfrutar de una noche de cine en el campo, además de ser útil para proyectar documentales, información y formación en caso necesario. La tercera fue la de documentar su experiencia como voluntarias para exponerla a sus alumnos y a su entorno animando a otros jóvenes a colaborar como voluntarios en el futuro... y estas son sólo algunas de las cosas que hicieron, porque también llevaban a cabo el taller de manualidades con niños y colaboraban en casi todas las actividades, y no contentas con esto, por la noche todavía tenían fuerzas para llevar algún alimento a los sin techo que había cerca de su alojamiento. Mujeres im-presionantes (como diría Jesulín), para quitarse el sombrero.
- La pareja italiana, Vale y Giacomo, dos personas extraordinarias. Giacomo es profesor en Italia, habla perfectamente castellano e inglés y lo que más destaca de él es su gran corazón, tan grande como el de su novia Vale. Este hombre no paraba un segundo pero lo mejor, lo mejor de todo, es que atendía cualquier tarea con una diligencia y soltura que parecía que lo llevaba haciendo toda la vida. Verlo en el reparto de ropa era un verdadero espectáculo: parecía que estaba atendiéndote un dependiente profesional, y con la labia de los italianos (así no le entendieran ni una palabra los refugiados) les ofrecía la ropa con un argumentario propio de un vendedor: que si la calidad de la tela, que si el color,... era tan amable que un chico le señaló su camiseta como ejemplo de lo que necesitaba y él sin dudarlo se la empezó a quitar para dársela (ya me pondré otra del almacén, me decía). Su novia Vale es médico, y al igual que él se apuntaba a las tareas más duras. Una mujer infatigable que no dudó en soltar su ración de comida (comíamos lo mismo que los refugiados) y salir corriendo cuando vimos pasar a varios hombres cargando a otro en una manta en dirección a la puerta. Fue ella la que actúo para salvarle la vida pues por las tardes están cerrados los servicios médicos del campo. De verdad, una hermosa pareja que merece la pena conocer y a los que deseo lo mejor en su vida.
- La parejita portuguesa, Caterina y Pedro. Jovencísimos estudiantes portugueses que llegaron de voluntarios y que dormían en el suelo de un apartamento en el que se alojaron haciendo couchsurfing. Ambos trabajaron muy duro y, al igual que a los españoles, les apenaba que ningún refugiado conociera su país ni pidiera asilo en él, hasta que un día por casualidad conocí a un refugiado que me contó que le habían dado asilo en Portugal y no sabía ni dónde estaba dicho país. Los puse en contacto y le facilitaron información en base a su perfil profesional, y le ofrecieron su ayuda de forma generosa. 
- Cruz y Ana, dos enérgicas voluntarias españolas que pusieron en marcha clases de aerobic para mujeres (y yo que pensaba que aquello no iba a funcionar con el calor que hacía, me quedé asombrada al ver el éxito y la liberación que les suponía bailar a todas aquellas mujeres - separadas de los hombres). Ellas nos acompañaron cuando pusimos en marcha el taller de costura y también en nuestro día libre. Su gesto más impactante para mí fue el detectar que una niña con parálisis era transportada por el campo en una enorme y destartalada silla de ruedas. Ellas le compraron una silla adecuada a su tamaño y problema de salud, y pudimos verla feliz sujetando la comba de saltar integrada con las demás niñas. (Decirlo así parece fácil, pero ponte a buscar una silla en griego, en Atenas, en agosto, y consigue llevarla al campo...) Personas así te ponen los pelos de punta, no hay obstáculos para el que tiene sus metas claras.
- El grupo madrileño del Comité 1-20, de quienes ya he hablado, y que acabaron siendo llamados por el resto los "Rock Stars", tanto por su aspecto físico como porque en poco tiempo se convirtieron en estrellas dentro del equipo de voluntarios, cargados de herramientas y poniendo orden donde hacía falta (hasta en una trifulca entre refugiados que se montó un día en la cola de distribución de comidas).
- La valiente gallega, Mar, que con 18 años llegó solita a trabajar de voluntaria un mes entero. Mar siempre levantaba la mano ofreciéndose a ayudar en cualquier actividad, además de encargarse de las clases de baloncesto y apoyar las demás actividades del campo. ¿Quién dice que los jóvenes de hoy en día están demasiado acomodados? háganle un favor a sus hijos y anímenlos a que salgan de voluntarios desde que puedan, que dejen la Playstation y la tele a un lado y que conozcan el mundo real. Ir de voluntario no es cuestión de dinero, sino de valor y solidaridad.
- Javi, el riojano más simpático que he conocido en mi vida. Vaya sonrisa más grande, pero no tanto como su corazón. Un tío rápido e inteligente para captar las sutilezas del entorno, simpático y agradable, pero con carácter: tonterías las justas. Me encantaba su forma de ser por no morderse la lengua, hablar claro y demostrar una empatía hacia los refugiados muy superior a la media (que ya era alta). Javi también se apuntaba a un bombardeo, era de los que sudaban la camiseta a fondo sin que le cambiara el ánimo. Un gran chico al que admirar y al que imitar por parte de otros jóvenes.
- Carlos, el único coetáneo que llegó de voluntario mientras estuve. Consultor de profesión, no dudó en apuntarse de voluntario y colaborar en todo lo que pudo, en especial poniendo orden en el almacén de ropa, hablando con los refugiados, pensando en el medio plazo, ofreciendo soluciones, escuchando, animando. 
- Y podría seguir mucho más pero insisto en lo maravillosa que es toda la gente que conocimos por el simple hecho de haber estado allí, desde aquí saludo también a Antonio, Edu, Emily, Laura (las dos), Enrique y Alicia, Carolina, Ana, Gaby, Iván, la encantadora Alba, Jorge, Casper, Tom (el artista), Georgina, la colaboradora Amber, la eficiente Simone,... y una mención especial a mi hija Cristina de la que me siento muy orgullosa como madre.
Parte del equipo de voluntarios una noche a la salida del campo (y única noche que refrescó y me puse rebeca, que parezco la abuela del grupo... jajaja).

El Proyecto Elea
Pues todo esto que les acabo de contar no sería posible sin la existencia del Proyecto Elea. Cuando estuve buscando información para ir de voluntaria, este era el proyecto más interesante y más sencillo para poder inscribirte como voluntario: lo que hacía falta era gente optimista y con ganas de trabajar para mejorar la calidad de vida de los refugiados. En otros campos (en especial en las Islas Griegas) los trámites de aceptación te pueden hacer desistir. En todo caso y según sus habilidades/capacidades personales les recomiendo consultar previamente esta web que es la que tiene información actualizada de la situación en Grecia y de las necesidades de voluntarios en cada zona: Bienvenidos Refugiados Voluntariados Grecia. El primer post que verán siempre tienen un enlace a información actualizada. Chapó por el que lo administra.
Los responsables del Proyecto Elea son dos jóvenes activistas: Andreas (griego) y Paula (alemana). Entre ambos consiguieron el permiso del Ministerio para desarrollar su proyecto de mejora de la calidad de vida en este campo a principios de verano y recibieron con los brazos abiertos a todos los voluntarios que nos fuimos sumando.
Quiero destacar el enorme valor de estos dos jóvenes (creo que Paula tiene unos 20 años nada más) para poner esto en marcha a base de tesón. Insisto en lo importante que es que sea la juventud la que se mueva por iniciativa propia para cambiar el mundo y mejorarlo. Sin duda son un ejemplo a seguir, por mucho que aun les quede por aprender y perfeccionar el funcionamiento, pero están en ello y espero que lo consigan. Si lamento algo es no haber tenido la oportunidad de hablar más calmadamente con ellos.
Mención aparte y destacada merece Katy, la coordinadora de los voluntarios, la persona clave que te daba la introducción a la llegada, la que controlaba el funcionamiento del equipo, cuidaba las llaves de cada almacén, leía cuentos a los niños, hablaba con los voluntarios de sus puntos de vista sobre lo que estaba ocurriendo... El alma eficiente de la organización desde mi punto de vista. Es una mujer tremendamente preparada y muy profesional. Proveniente de Reino Unido y con apenas 33 años, Katy tiene un enorme bagaje profesional en puestos de responsabilidad a sus espaldas y lo dejó todo para venir aquí. Ha hecho una gran labor en este tiempo y creo que su papel es muy necesario, en especial hasta consolidar el Proyecto Elea de forma estable cuando decrezca el número de voluntarios a partir de septiembre y haya que reorganizar todo el funcionamiento de las actividades y servicios que se prestan de cara al invierno.
La labor de  PROJECT ELEA es gestionar la distribución de alimentos dos veces al día (los alimentos los aportaba mayoritariamente el gobierno griego), la distribución de ropa (proveniente de donaciones privadas y en su mayoría recogida en el almacén de Eiliniko que surte a muchos otros campos y squads), y organizar y promover las actividades para los refugiados del campo con el fin de mejorar el ambiente general y facilitar la integración. Si disponen de tiempo, les recomiendo colaborar como voluntarios pues a partir de septiembre harán falta muchas manos durante todo el invierno.

Otras ONG con presencia in situ: 
- En este campo actúan varias ONG que prestan servicios de atención médica destacando la labor de Médicos sin Fronteras, los médicos griegos del Centro Heleno para el Control y Prevención de Enfermedades (HCDCP) y la Cruz Roja Helena. Obviamente para poder atenderlos siempre era necesaria la colaboración de un traductor. Lo más destacado de la atención médica era el servicio de pediatría (por el alto número de niños), odontología (la mayoría tenían los dientes hechos un verdadero desastre) y la atención a embarazadas (en julio nacieron 189 bebés en este campo... y no fue en el que más nacieron. En Skaramagas nacieron 300 bebés en el mismo mes)
- Como ya mencioné antes, hay que alabar el trabajo de METAdrasi en diversas labores, pero en especial en las traducciones, fue excelente. Muy buena gente todos ellos y en especial Estela, que me abrió las puertas de su organización y me atendió espléndidamente junto con todos sus compañeros.

- También estaba presente ACNUR (cuya oficina apenas tenía movimiento apreciable) y que había distribuido unos cubos blancos, como los de pintura de 10L, con su logo bien visible, con los que los refugiados iban a buscar la comida que dábamos, y que también les servían de cubo de basura... Además había mantas, también con su logo, y poco más. 
No dudo que el papel de ACNUR sea muy importante en esta mega crisis humanitaria, pero precisamente por eso me chocaba verlos tan distantes y apartados de los refugiados, en modo funcionario apático y con este cartel en la ventana. Si lo pueden ampliar verán que Afganistán e Irán no aparecen entre los países de origen a los que se les tramitan las solicitudes de asilo, mientras sí lo están Costa Rica o Maldivas (muy lógico todo, ¿verdad?). Pues resulta que más de la mitad del campo es de estas nacionalidades, por lo que han quedado en el limbo de los campos griegos, ya que tampoco pueden retornar a su países. De ahí el mal rollo con los Sirios, pues si bien tampoco les han respondido a sus solicitudes, al menos ellos todavía conservan la esperanza de que les contesten en algún momento para poder salir del campo a empezar una nueva vida (conocí gente con más de 10 meses de espera en estas condiciones y sin perspectiva de que acabe a medio plazo). Quizás sea mi escepticismo ante el funcionamiento de Naciones Unidas en los conflictos de Oriente Medio, pero es que estoy segura de que podrían y deberían estar haciendo mucho más ante esta crisis encarando a las naciones occidentales a cumplir con sus responsabilidades y, si no se dan cuenta de su papel haciendose valer y respetar, están poniendo en duda la necesidad de su propia existencia.
INTERNATIONAL RESCUE COMMITEE (Comité Internacional de Rescate es una ONG creada por iniciativa de Albert Einstein en 1933) y  que en este campo se ocupaban del mantenimiento de los contenedores y en especial de la atención a familias y mujeres en situación de peligro y que me causaron una buena impresión
- SOS the Children, con dos cómodos espacios de atención a refugiados, uno de ellos dedicado a niños donde cabrían unos 12-15, frente a los más de 500 que había en el campo. Cierto es que parecían más organizados, pero con la misma actitud distante y funcionarial de ACNUR y creo que no eran capaces de abarcar la dimensión del campo.
- Aparte de éstas, también vi la presencia puntual pero necesaria de Samaritan´s Purse, que colocó algunos toldos en ciertos contenedores pues era imposible estar de día a la intemperie con ese calor haciendo colas para pedir algún servicio.

Mi opinión es que la presencia de distintas ONG en los campos es indispensable pues es absolutamente imposible afrontar las necesidades de más de 50.000 personas por parte del gobierno griego, que apenas ha podido ni siquiera resolver su propia crisis social interna. Ahora bien, considero muy necesario que haya una mayor coordinación entre ellas. A veces me daba la impresión de que cada una iba a su aire y serían mucho más eficaces con los mismos medios si compartieran información y establecieran prioridades entre todas mediante algo tan sencillo como una reunión semanal entre sus responsables para analizar la situación.

Otras opiniones (aparte de la mía) sobre el campo de Eleonas:
Agosto 2016: Sé positivo (menos mal que dice que hay que ser positivo).
Junio 2016: INSP (poca info, pero varias fotos)
Junio 2016: European Affairs (describe parte de la situación en los tres campos de Eleonas, incluido el nuevo)
Abril 2016: Huffington Post (me gusta el último párrafo)
Septiembre 2015: Huffington Post (anticuado, pero interesante para ver cómo surge el campo)


Cómo puedes colaborar:
- Participando como voluntario en el Proyecto Elea o en cualquier otro proyecto en Grecia o en otros campos de refugiados. Si la situación aquí (en uno de los campos modelo) era ésta, imagínate la del resto de campos. Los campos del norte de Grecia son los más necesitados pues apenas les llega agua o comida y no tienen servicios salvo por la intervención de las ONG. Otra opción interesante es colaborar en un squad con otros activistas pro derechos humanos.
- Donando alimentos o dinero a través de la Red SOS Refugiados. Funciona.
- Informándote mejor sobre lo que está ocurriendo y concienciando a tu entorno. Si has leído el post entero, ya has dado el primer paso, ahora difunde el mensaje entre tus conocidos, amigos y familiares.
- Oponiéndote a cualquier acto o comentario de xenofobia y en particular a la islamofobia que afecta directamente a los refugiados.
- Exigiendo el cumplimiento de los Derechos Humanos a tu gobierno (seas del país que seas).
- Apoyando el asilo de refugiados en tu país. Mañana podrías ser tú o tu familia los que necesitaran ayuda.

Aunque no teníamos relación directa con ellos, admiro profundamente el trabajo de la ONG española de socorristas Proactiva Open Arms, que ha salvado miles de vidas en el Mediterráneo desde hace casi un año. También les animo a conocer su proyecto y a colaborar en la medida de sus posibilidades.

Bien sea porque eres lo bastante generoso como para colaborar activamente, o tan egoísta como para preocuparte de defender tus propios derechos en el futuro, haz algo.

Y, como dice el anuncio, permítanme que insista..., si les ha parecido interesante, por favor compártanlo.

Un saludo y feliz fin de semana.

domingo, 4 de agosto de 2013

VACACIONES #findelacita

Por fin han llegado las vacaciones y durante unos días los líderes políticos del PP-PSOE-UPYD-IU, etc... parecerán esfumarse y nos darán un descanso. Aprovéchenlo bien, porque a la vuelta de septiembre seguirán a la gresca destapando las miserias de nuestro frágil sistema pseudo-democrático con el "...y tú más", tan propio de la marca España.

Viñeta de Bernal
Además, tengo la impresión de que después del verano se va a ir desmontando el argumentario de los brotes verdes y ese lánguido "España va mejor" con el que nos acaricia el Presidente de vez en cuando para mantener la fe en sus reformas, mientras trata de eludir el desgaste por el caso Bárcenas y los fuertes indicios de corrupción en su partido.
El Gobierno se ha agarrado a la reducción del desempleo en verano como a un clavo ardiendo, sin destacar mucho que los tres factores clave han sido la contratación estacional debida a la buena marcha del turismo, la reducción de los demandantes de empleo por la caída de la población activa en casi 500.000 personas en el último año y la proliferación de contratos temporales que representan el 93% de los nuevos contratos... de los que además 1/3 eran a tiempo parcial. (Más datos aquí)

domingo, 30 de junio de 2013

Bárcenas, ¡Ya Tal!

Por fin parece que se siente el calor, la alegría del verano, el inminente descanso, así que hoy no toca hablar de economía, hoy toca hablar de corrupción y de una buena noticia: ya hay un corrupto menos en la calle. 

Bárcenas ya está en la cárcel:
Casi toda España respiró aliviada el jueves tras saberse que el ex senador y ex tesorero del PP duerme ya en prisión incondicional. Dice el juez Garzón, el primero en empezar a tirar del hilo allá por 2009 y al que este caso le costó su cargo y su profesión, que este ingreso en la cárcel ha tenido un efecto terapéutico en la sociedad española, y es cierto. No he hablado con nadie que no estuviera contento de ver que la justicia seguía adelante con el caso y daba un paso fundamental metiendo entre rejas al protagonista, algo que parecía que no iba a ocurrir nunca tras años de dilaciones injustificables.

domingo, 9 de junio de 2013

Scenarios de oportunidades

Dicen que "detrás de cada problema se esconde una oportunidad", que "cuando se cierra una puerta se abre una ventana" y "que no hay mal que por bien no venga"... 
Si esto fuera aplicable a la crisis actual lo que deberíamos hacer es estar saltando de alegría, pero los refranes no tienen por qué ser ciertos por mucha sabiduría popular que contengan, o por bienintencionados que sean. Sin embargo, sí que es cierto que hay gente capaz de ver en todo una oportunidad de negocio y de eso va el post de hoy, aunque van a flipar bastante.

Resulta que el panorama de cara a los próximos años no puede ser más complicado, así que primero les explicaré lo que se avecina y luego les contaré cómo hay gente que se va a forrar a costa de esto... claro que por otro lado también puede ser útil a los lectores para orientar sus propios negocios, las carreras de sus hijos o depositar sus ahorros... eso, o correr a refugiarse en una finca y aprender a plantar papas (la solución más drástica, pero puede que la más sensata a largo plazo si el gobierno no cambia el rumbo).

De aquí al 2050 ¿todos calvos?

El cambio climático y el fin del petróleo:
Imagen de cómo se derritió la capa superficial de hielo
de Groenalandia en sólo cuatro días el verano pasado.
Contaba Antonio Turiel hace unos días una "divertida" anécdota de una cena en la que coincidió con un técnico de una agencia de meteorología que venía de analizar con franceses y alemanes las previsiones del que será el verano más frio en Europa desde hace dos siglos con una probabilidad del 75%.
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